¿No has observado que es más cansado permanecer quieto de pie que caminar? Esto es debido a que
después de unos minutos de pie quietos, pies y piernas se sienten “llenos” e “hinchados”. La sangre
y otros líquidos, como la linfa, se han acumulado en esas zona del cuerpo por falta de impulso hacia
arriba, hacia el corazón.
Retorno venoso al corazón. Insuficiencia venosa.
Todos sabemos que el corazón impulsa la sangre por las arterias. Este impulso se produce en contra
de gravedad hacia arriba (ej. cabeza) y a favor de gravedad hacia abajo (ej. piernas).
Sin embargo, este impulso no es suficiente para que la sangre vuelva hacia el corazón desde las
piernas por las venas y contra la gravedad. Por tanto, la sangre (y los líquidos) tiende a acumularse
en la parte inferior del cuerpo cuando estamos de pie. Esto se llama efecto ortostático y se debe
tanto a la fuerza de la gravedad como a la facilidad de distensión de las venas (sus paredes son más
elásticas) que permite la acumulación de más sangre de la que debería contener.
Insuficiencia Venosa
Cuando el retorno venoso falla, la sangre se estanca, produciendo síntomas y signos de la
insuficiencia venosa.
Cualquiera puede padecer la insuficiencia venosa, especialmente aquellos que pasan mucho tiempo
de pie, pero que se ceba especialmente en las mujeres.
El cuadro clínico es variado y oscila desde los aspectos meramente estéticos, vénulas (telaraña de
pequeñas venas rojas) o varices, hasta síntomas más molestos de piernas cansadas, dolores, edemas,
calambres, etc.
Bombas venosas
Sin embargo, el cuerpo dispone de dos mecanismos para evitar esto llamados bombas venosas,
porque ayudan a impulsar la sangre hacia arriba.
La primera bomba es la respiración. Cada vez que se contrae el diafragma, la cavidad torácica se
hace mayor, y la abdominal menor. Por tanto, a mayor volumen, menor presión. Y viceversa. Así la
presión en la vena cava superior y en las aurículas disminuyen, mientras que las de las venas
abdominales, aumentan. Al expirar se produce el efecto contrario, aumentando la presión en la parte
superior del tórax y disminuyendo en la inferior.
Este proceso continuado funciona como una bomba que impulsa los líquidos hacia arriba, hacia el
corazón. Cuanto más profunda sea la respiración mayor será el efecto de retorno.
La segunda bomba es la de los músculos esqueléticos. Los músculos esqueléticos son aquellos
músculos grandes que, anclados en los huesos, permiten el movimiento.
Cuando se contrae el músculo, se exprimen las venas situadas entre ellos, “ordeñando” la sangre
hacia el corazón. El hecho que las venas tienen unas válvulas que impiden que la sangre retroceda
por ellas (vuelva a ir la sangre hacia abajo) hace que cuando el músculo se relaje y la vena absorba
más sangre no tome la que ya ha expulsado, sino nueva, de más abajo, favoreciendo así la
circulación.
Linfa y bombeo linfático.
La linfa es un líquido transparente que se encuentra en los vasos linfáticos. Entre sus funciones
principales cabe destacar las de colaboración con el sistema inmunológico en la defensa del
organismo y la del drenaje del exceso de líquido que queda en los tejidos y que no es recogido por
las venas capilares. Los vasos linfáticos recogen el exceso de líquido de los tejidos, los conducen
“hacia arriba” y finalmente los retornan a las venas.
La linfa no es impulsada por ningún órgano de bombeo, como hace el corazón con la sangre. Pero a
pesar de ello la linfa se mueve lenta y continuamente por los vasos linfáticos.
El flujo se realiza contra gravedad o “cuesta arriba”. Como las venas con la sangre, los vasos
linfáticos contienen un gran número de válvulas que impiden el retroceso de la linfa.
Pero, ¿cómo consigue el organismo “elevar” la linfa hacia arriba? Las mismas bombas que
impulsan la sangre venosa hacia arriba son las únicas responsables del movimiento de la linfa. Esto
es, la respiración y las contracciones musculares.
Por un lado, la diferencia de volumen y presión entre tórax y abdomen en inspiración y expiración
producen un bombeo hacia arriba similar al de las venas con la sangre. Y del mismo modo, cuanto
más profunda sea la respiración, mayor intensidad tendrá dicho bombeo.
Además, y al igual que sucede con la sangre venosa, las contracciones musculares “ordeñan” la
linfa del interior de los músculos y de los tejidos adyacentes, bombeándola hacia arriba. Es por ello
que con el ejercicio moderado y rítmico puede incrementarse el volumen de linfa bombeada hasta
en 15 veces con respecto al de reposo, que por otro lado es muy bajo.
Beneficios del Taiji Chuan.
Los movimientos lentos pero rítmicos, como las de las olas de un mar o la corriente de un río que
fluye de forma incesante y constante, de las formas o taolu del Taiji favorecen el retorno venoso
como veremos.
Por un lado, y al igual que en el Qigong, la respiración utilizada es la respiración taoísta abdominal.
En ella la respiración se realiza con el “Dantian”, punto central del abdomen que obliga a éste a que
se “hinche” en la inspiración, tirando de diafragma hacia abajo, abriendo así los pulmones o que se
“deshinche” empujando diafragma hacia arriba y comprimiendo a los pulmones.
Desde el punto de vista fisiológico es una respiración profunda realizada principalmente por el
músculo del diafragma, frente a la respiración torácica realizada con los músculos superiores del
tórax. Además de masajear suavemente los órganos internos, facilitando su drenaje y movilidad y
motilidad osteopática, facilita el retorno de la sangre venosa y de la linfa, como hemos visto
anteriormente.
Esta respiración además se caracteriza por ser rítmica y profunda, factores que son los que más
contribuyen al gradiente de presión torácico-abdominal que favorece el drenaje de líquidos de los
miembros inferiores mediante la sangre y la linfa.
Además, el Taiji se caracteriza por un moderado a alto ejercicio muscular de los miembros
inferiores, en los que se alternan ambas piernas. En un movimiento una pierna soporta la mayor
parte del peso corporal y por tanto se encuentra más tensa o contraída, lo que llamamos fase Yang,
mientras que la otra está relajada o distendida, fase Yin.
Por el principio del Taiji de dinamismo Yin-Yang, la pierna Yang (contraída, soportando el peso)
pasa a estar Yin (relajada) y viceversa, de modo que no encontramos posiciones estáticas con doble
peso, sino un constante movimiento de intercambio de estado Yin a Yang y Yang a Yin.
Como hemos visto es la contracción y relajación muscular la que favorece el retorno venosolinfático
hacia el corazón. Es por ello que el constante ejercicio dinámico de Taiji de tensiónrelajación-
tensión-relajación-... sea el más indicado para el adecuado bombeo “hacia arriba” de los
liquidos.