Logo

 

ACOMPAÑANDO EL GRAN RETORNO

Didáctica en el trabajo de Taichi y Chikung para mayores

 

            El retorno es el movimiento del Tao.

            Frágil es el funcionamiento del Tao.

 

            Lao-zi, cap. 40 del Dao De Jing1

 

Dicen que los extremos se tocan y que cuando el hombre envejece vuelve a ser como un niño. Cuando un niño viene al mundo, lleva escritas muy pocas palabras en la hoja de su experiencia, tan solo las que le llegaron como en un sueño vivido en el vientre materno, la antesala de una nueva realidad a la que accede cruzando la puerta de la vida. Cuando un anciano se va del mundo deja una vida llena de historias, recuerdos, cicatrices, encuentros. Lo deja todo para volver a ser una hoja en blanco libre de su memoria, esa que tal vez ha ido perdiendo en sus últimos años, como antesala de una realidad inexorable cuyo acceso es la puerta de la muerte. Vida y muerte comparten el mismo origen y se dan la mano para tocarse y generar los ciclos de la existencia en una danza que parece eterna.

            La vida está compuesta por continuos ciclos de ida y retorno. Los ancianos lo saben, han podido experimentarlo muchas veces a lo largo de su existencia. Ellos contemplan de cerca la posibilidad de la muerte, igual de próxima que podemos verla todos a poco que pongamos conciencia. La vida se esfuma en un instante y su fragilidad se encuentra presente en cada segundo que transcurre. Por más que nosotros lo olvidemos nuestros mayores lo recuerdan y ante este hecho reaccionan de muy distintas maneras, a veces compulsivamente. Si queremos acompañarlos con eficacia tendremos que tenerlo en cuenta a la hora de realizar nuestro trabajo, abrir el corazón para escucharles y emplear al máximo nuestra sensibilidad y empatía. Esto significa ser capaces de situarnos en el lugar donde se encuentran sin juzgarles, y desde ahí sugerir propuestas que les puedan ayudar a adquirir un mayor bienestar integral. 

 

Cuerpos endurecidos pero aún sensitivos

 

            Al nacer una persona es blanda y tierna,

            al morir es dura y rígida.

            Todos los seres, el pasto y los árboles, cuando están vivos,

            son blandos y flexibles;

            pero cuando mueren están secos y quebradizos.

            Por lo tanto lo duro y lo rígido son los compañeros de la muerte,

            lo blando y lo tierno son los compañeros de la vida2.

           

El taoismo estudia la coexistencia natural de valores opuestos que se manifiestan en un mismo espacio-tiempo, indagando sobre el mecanismo generador de esa danza dual que alumbra, en el mundo fenoménico, la vida y sus paradojas. Puesto que los extremos se tocan, en el trabajo con los mayores podemos observar cómo en muchas ocasiones coexisten en ellos la rigidez corporal y a veces mental, y una sensibilidad y actitud de apertura fuera de lo común. La rigidez puede ser, entre otras razones, producto del envejecimiento, la educación recibida o el bagaje de experiencia que poseen. Todo eso se da la mano con el retorno al espíritu de un niño que todo lo explora desde una mentalidad y disposición absolutamente abiertas. Esa disponibilidad que muestran durante las clases es la puerta de entrada a la receptividad, relajación y sensibilidad que necesitan para que las prácticas que ofrecemos puedan arraigar y dar sus frutos.

            Los mayores son muy sensitivos, por más endurecido que nos parezca su cuerpo o su carácter. Sienten más de lo que se creen, muchas veces porque nadie les ha enseñado a reconocer las sensaciones que perciben ni a darles un significado natural y fisiológico, y menos aún a expresarlas verbalmente. A menudo, sienten más de lo que nos parece a los monitores y para recoger un feed-back ajustado a la realidad hay que saber indagar con objetividad los efectos de los ejercicios, hacer las preguntas adecuadas y observar el proceso que atraviesan los alumnos. Sin conocer teoría china alguna, muchas veces son capaces de señalar espontáneamente y con bastante exactitud algunos recorridos de los meridianos correspondientes a los ejercicios que se plantean, sentir sus órganos internos, abrir su respiración y su espacio interior y percibir, como dicen ellos, eso que no sé lo que es pero que me calienta los pies y me sube por las piernas hasta mis riñones... Debido a esa apertura pueden notar enseguida los beneficios de la práctica como una constatación real que se produce también en su vida cotidiana. Esa es la gran baza con la que cuenta el monitor si sabe cómo estimular en ellos la curiosidad y la experimentación, sin olvidar el respeto de los límites naturales con los que se encuentra en el grupo de trabajo, ya sean físicos, emocionales o mentales. Se trata de ir más allá de estas barreras con sensibilidad y cuidado, y llevarles a modelar la arcilla a menudo endurecida de sus cuerpos con calma y creatividad constante, con estímulos variados pero con un enfoque del trabajo claro y bien definido. Como propugna el taoismo, debemos ser adaptables a los cambios que se producen cada día tanto en el tiempo atmosférico como en nuestros alumnos y en nosotros  mismos, antes y durante cada sesión.

            La energía vital es un río imparable que encuentra los cauces por donde fluir incluso en los territorios más tortuosos, llenos de obstáculos, tal vez casi desiertos. Necesita de fuerza e impulso para poder superar las barreras que le impiden circular con libertad. Como el agua, muchas veces busca su salida por la línea de menor resistencia y halla naturalmente el modo de regar los territorios internos con su alimento. A través de los ejercicios de Taichi o Chikung buscamos aumentar el nivel de energía vital, frenar su desgaste y trabajar para que pueda fluir en un espacio que ofrezca las mínimas barreras posibles. A pesar de las desviaciones de columna, las deformaciones óseas y los problemas funcionales orgánicos, la corriente de la vida encuentra su cauce para circular y mantenerse hasta que se agota de forma natural. En las edades avanzadas este caudal de energía necesita un mayor cuidado para poder mantener su impulso vital. Por tanto, es importante que los alumnos tomen su parte de responsabilidad en el mantenimiento de su salud. Por más compensado o deforme que se encuentre nuestro cuerpo, el río de la vida halla su forma de recorrerlo. De nosotros depende mejorar su fluidez y su movimiento y de ese modo aumentar nuestra calidad de vida y enseñar a hacer lo mismo a nuestros alumnos.

 

Mingmen, vida/muerte y fuerza de voluntad

 

Según algunas interpretaciones de la teoría energética taoista el umbral de la vida y la muerte se encuentra situado en un mismo punto, mingmen3 , un área importante a tener en cuenta en cualquier práctica de cultivo de la salud y la vitalidad y, sobre todo, en el trabajo con los mayores.Es el almacén de energía heredada, repleto cuando venimos al mundo y que se va gastando gradualmente durante el transcurso de nuestra existencia. Cuando esta energía se agota, morimos. Podemos frenar la rapidez de este desgaste natural a través de una buena higiene de vida, cuidando la calidad de nuestra respiración y de la alimentación, y creando el hábito de hacer algunas horas de ejercicio al día. En los mayores, estos cuidados se hacen muy necesarios para mantener sus capacidades fisiológicas en el mejor estado posible, paliando el deterioro inevitable que llega con la edad, pero también para que sus emociones sean estables y su espíritu se encuentre sereno. 

            La mayoría de los ancianos sufre algún tipo de dolor y si estos dolores se cronifican tienen que aprender a convivir con ellos durante los años que les quedan de vida. Muchas veces este hecho les resulta difícil de aceptar y se deprimen. Con los ejercicios la mayoría nota enseguida una mejoría física y anímica que les impulsa a disciplinarse y practicar. Tanto si hace sol, viento o lluvia, los alumnos nunca suelen faltar a las clases. Saben lo bien que les sienta moverse y si en casa no pueden hacer ejercicio al menos realizan el esfuerzo de salir a pasear. La fuente de la fuerza de voluntad reside energéticamente en los riñones y en la zona de mingmen. La alimentamos trabajando ejercicios que activen la energía en el meridiano de riñón, el bombeo de la bóveda plantar y la circulación en las piernas y el espacio pélvico, así como la columna vertebral. Además, es útil programar ejercicios que puedan nutrir el riego de la sangre y el qi en el cerebro, también llamado el mar de la médula y cuyo dominio pertenece al riñón.

            Nutrir la energía original implica una buena calidad en la alimentación y el aire que respiramos. Durante la práctica podemos buscar ejercicios que ayuden a aumentar la capacidad respiratoria y de absorción de los alimentos, y además recomendar a nuestros alumnos llevar una dieta lo más sana posible. El objetivo de nutrir la energía original puede alcanzarse a través de ejercicios relajados y sencillos. Por ejemplo, a mí me funcionan muy bien los movimientos que implican el manejo de esferas en todos los planos del espacio relacionando entre sí las palmas de las manos, y los suaves cambios de peso en ejercicios estáticos y dinámicos. Si a esto le añadimos una práctica respiratoria la potencia de su beneficio aumenta considerablemente. Incluso en invierno, es posible observar que se activa enseguida la circulación de sangre y qi en el tronco y las extremidades, que suelen tener frías, y que se alivian los dolores físicos y emocionales. Los estilos taoistas de Chikung ofrecen un amplio abanico de ejercicios de apariencia simple pero de gran potencia y eficacia. Los balanceos suaves ayudan a relajar profundamente el organismo y también actúan con rapidez y eficacia en la calma del sistema nervioso y las emociones. Es bueno alternar el yin y el yang en las clases, que se ejerciten y que trabajen la memoria con cierta intensidad al tiempo que encuentran remansos en los que despreocuparse, donde la suavidad y la simetría pueda ayudarles a relajarse. En una clase podemos alternar la tonicidad y los estiramientos (yang) con la suavidad, la fluidez y la relajación (yin).

            Es importante también trabajar la región lumbar a través de automasajes y, en general, que vuelvan a contactar con su cuerpo mediante sus manos y la consciencia en lo que están sintiendo. Mingmen necesita del aliento para que el fuego de la vida se mantenga encendido y así promover los procesos fisiológicos que la sostienen. Es necesario enseñarles a aumentar su capacidad respiratoria y ayudarles a abrir energéticamente los espacios internos, en especial la zona lumbar. Los ejercicios respiratorios pueden practicarse de forma independiente o bien asociarse a movimientos de mayor o menor dificultad según sean las características del grupo.

 

Algunas ideas para la didáctica en el trabajo con la tercera edad

 

Actuar sin interferir.

Ocuparse sin ocuparse.

Conocer sin conocimiento.

Ver lo grande como pequeño,

lo mucho como poco.

Retribuir el daño con naturaleza4.

 

Todos somos merecedores de amor y para algunos ancianos eso es algo que un día cayó en el olvido. Tal vez porque tuvieron una vida muy dura, se fueron muriendo las personas con las que compartían su vida, o porque participar en la de sus hijos y nietos se vuelve insuficiente. Quizás sea debido a su entorno social, o  bien porque el sentimiento de soledad les alcanza y les convierte en su presa. El resultado es que en algunas ocasiones surgen en su mente pensamientos negativos que a menudo no corresponden completamente con la realidad y que les arrastran a sentirse cansados, deslucidos, inútiles y deprimidos. La mayoría reacciona y se esfuerza por tener una visión más positiva y acudir a diferentes actividades que plantean los centros sociales o determinadas asociaciones, donde se les acompaña en su gran retorno y se les ayuda a vivir el tránsito con una mayor plenitud.

            El trabajo didáctico con los mayores implica una acusada faceta social y psicológica, y eso no deberíamos pasarlo por alto. Si no nos gusta cultivar estos aspectos entonces es mejor que nos busquemos otro empleo. Los mayores son muy sensibles y especiales y suelen responder ante el cariño que les mostramos con un gran amor y agradecimiento. Nuestra labor es a menudo sutil y requiere grandes dosis de apertura, tolerancia y paciencia, y el uso de nuestra capacidad para sentir, empatizar, poner límites y permanecer conscientes y presentes. Muchos monitores piensan que ofrecer clases de Taichi y Chikung a los mayores constituye un medio fácil para ganarse la vida  sin grandes inversiones de recursos didácticos. Creo que quienes piensan así están equivocados. Las clases a mayores son exigentes y requieren de grandes dosis de delicadeza, tacto y recursos didácticos, por su necesidad constante de nutrición y apoyo físico, psíquico y espiritual.  

            En este tipo de trabajo me parece importante desarrollar la capacidad de ponernos realmente en el lugar de nuestros mayores sin juzgarles y, por lo tanto, sin menospreciar sus observaciones por negativas que nos parezcan. Si ese lugar es sombrío, una parte de nuestra tarea consiste en ayudarles a abrir las ventanas para que les entre el sol en el cuerpo, la mente y el alma, al tiempo que respetamos sus opiniones, elecciones y los bloqueos que puedan tener. Es importante permanecer receptivos, disponibles y actuar sin interferir, dejando que se produzca una evolución natural de los procesos que se desencadenen. Podemos utilizar nuestra intuición para señalarles con suavidad un paisaje más positivo pero enraizado en la realidad.  Para muchos de ellos el espacio de la clase es un tiempo en el que pueden dejar casi completamente sus preocupaciones de lado. Hay que tener en cuenta que reciben muy bien las propuestas lúdicas y creativas, y que, por lo tanto, resulta útil usar estas herramientas para ayudarles a alcanzar un mayor bienestar integral.

 

 

Conclusión

 

Conteniendo en sí el alma espiritual y el alma corporal

Para abrazar al Uno,

¿Es posible no separarse?

 

Concentrándose en el aliento vital

para alcanzar la flexibilidad,

¿Es posible ser un recién nacido?5.

 

Al igual que nos ocurre a todos, la mente muchas veces limita el conocimiento de nuestras capacidades reales a través de las creencias que adoptamos, provenientes de nuestros dolores y  miedos. Siempre es posible ir más allá de lo que creemos o pensamos, y con nuestros mayores es importante que ese viaje se produzca de modo sensible, constante y seguro, dentro de una realidad que cambia todo el tiempo, muchas veces bruscamente. Como monitores, podemos aprovechar nuestro trabajo con ellos realizándolo como un ejercicio de meditación y de consciencia, encontrando silencio interior y manteniendo el corazón abierto. He podido constatar que esta actitud induce en ellos un estado de calma y les llena de energía, pues ofrece un espacio de contención a los procesos físicos y emocionales que suceden en cada sesión, donde pueden liberarse y llegar a equilibrar sus a menudo oscilantes estados emocionales. Juntos podemos explorar con delicadeza y cuidado el terreno real en el que nos podemos mover y llevarles de manera gradual a recorrer ese país que es su cuerpo, mucho más extenso y móvil de lo que su estado mental les propone. Puesto que trabajamos sobre prácticas taoistas y éstas abogan por el máximo desarrollo de lo que somos, es importante que el monitor trabaje en esa dirección y promueva un espíritu de aventura que incite la curiosidad de sus alumnos y motive al grupo a convertirse en explorador de sus territorios internos, con la idea de que, independientemente de la edad que se tenga, siempre hay tesoros por descubrir y de los que disfrutar.  Es vital, casi literalmente, ayudar a que sientan que sus ciclos creativos de ida y retorno aún no han terminado y que, a pesar de sus achaques, pueden seguir creciendo, divertirse y ser felices.

 

 

 

NOTAS

1) Capítulo 40 del Dao De Jing, Lao-zi. Traducción de Alex Ferrara.

2) Capítulo 76 del Dao De Jing, Lao-zi. Traducción de Alex Ferrara.

3) Mingmen - Puerta de la vida (VG 4). Punto de acupuntura del Vaso Gobernador (Du mai). Está situado bajo la apófisis espinosa de la segunda vértebra lumbar. En el entrenamiento de Qigong, el Mingmen es una zona más amplia en la espalda, como la que cubre una faja de motorista. Es un punto muy importante para la energía vital de todo el cuerpo y en especial, para los riñones.  (Ver el glosario de la revista Tai Chi Chuan, artes y estilos internos: www.taichichuan.com.es/glosario/39)

4) Capítulo 63 del Dao De Jing, Lao-zi. Traducción de Alex Ferrara.

5) Capítulo 10 del Dao De Jing, Lao-zi. Traducción de Alex Ferrara.

 

Teresa Rodríguez

 

(Prohibida la reprodución total o parcial, sin autorización de 5taichi8)Volver Volver