
INGENIERÍA APLICADA AL TAIJIQUAN
INTRODUCCIÓN
El taijiquan (太極拳), o taichichuan, es un arte marcial chino que actualmente goza de gran popularidad. En sus orígenes, se trataba de un arte marcial extraordinariamente sofisticado y sutil que era practicado por una élite. Con el paso del tiempo, el taijiquan se popularizó y escapó de los cerrados círculos familiares donde era transmitido de generación en generación. En el proceso, se simplificó su metodología de enseñanza, y se diversificó el propósito de su práctica.
En la actualidad, el taijiquan se practica como simple afición, para mantener la forma física, para preservar la salud, para obtener capacidad de defensa personal, para competir deportivamente, o como medio de crecimiento personal. Por supuesto, estas categorías no son excluyentes sino que cada practicante debe valorar en que punto del espectro se encuentran sus aspiraciones. La pregunta clave es: ¿cómo podemos ajustar los métodos disponibles de entrenamiento en taijiquan a nuestros objetivos de forma eficaz?
Responder a esta pregunta no es sencillo, ya que se trata de un sistema de ejercicio muy peculiar, que presenta grandes diferencias con el deporte o el fitness, mucho más estudiados desde una perspectiva científica. Una de las principales dificultades para el aprendizaje del taijiquan es su sutileza. Es un arte basado en sensaciones corporales internas. Se podría decir que lo que se ve cuando un practicante expresa el arte es solo la punta del iceberg. Es la calidad del funcionamiento interno, refinado tras largos periodos de entrenamiento, la que determina el nivel del practicante, e igualmente los beneficios que se recogen de la práctica.
Existe una terminología técnica muy profusa en taijiquan, que obtenemos de la lectura de los Clásicos del Taijiquan. En ellos, encontramos términos crípticos como qi (氣), jing (精), shen (神), jin (勁), etc, que dan información sobre los atributos internos que debe contener el arte. La interpretación de estos términos, empezando por el término de qi (氣) - energía o aliento vital - es fuente de continua controversia, sobre todo en lo referente a cómo instrumentamos nuestro trabajo en función a estos términos técnicos.
Es nuestra impresión que los grandes maestros de la antigüedad usaron estos términos para describir, en su propio lenguaje, la información que iban recogiendo derivada de su experiencia. Para nuestro mundo científico-tecnológico actual, sus descripciones son demasiado vagas y susceptibles de interpretaciones erróneas, más aún si consideramos que ciertos aspectos eran solo transmitidos oralmente y pueden haberse perdido o haber llegado alterados hasta nuestros días.
En general, las disciplinas orientales, de las que el taijiquan es solo una de muchas, destacan por su enfoque holístico, es decir, tratan el cuerpo y la mente de forma unificada. No obstante, estas disciplinas tienden a estar instrumentadas en un lenguaje difícil de concretar en términos objetivos y universales. Por contrapartida, el moderno estudio del deporte y el fitness basado en datos mensurables aporta una base sólida de conocimiento, si bien incompleta y excesivamente reduccionista. Pensamos que aunando lo mejor de ambos mundos mejoraría el entendimiento del arte del taijiquan y podríamos modelar su aprendizaje a las necesidades del practicante de forma efectiva.
En este contexto, entendemos que sería beneficioso aplicar principios de ingeniería al estudio del arte del taijiquan. En particular, destacamos tres aspectos claves para dicho estudio. En primer lugar, la necesidad de obtener un conocimiento preciso y basado en la experiencia de los materiales y procesos sobre los que queremos actuar. En segundo lugar, aplicar ese conocimiento a la obtención de objetivos prácticos a pesar de las limitaciones que hayamos encontrado en el estudio. En tercer lugar, la capacidad de obtener resultados fiables y reproducibles. A continuación desarrollamos estos puntos en mayor profundidad.
EL CONOCIMIENTO ES PODER
La ingeniería parte de un conocimiento profundo de la naturaleza de los materiales y procesos que utiliza. A lo largo del siglo XX, el avance de la ciencia ha sido vertiginoso. Hemos alcanzado un vasto conocimiento de materiales y fenómenos naturales. El advenimiento de modernas tecnologías hace posible observar la Naturaleza y su comportamiento como no ha sido posible en la historia de la Humanidad. En particular, se han realizado importantes avances en el conocimiento del cuerpo humano, como precisos mapas de anatomía o descripciones pormenorizadas de la dinámica celular.
Por ejemplo, ahora gozamos de un gran entendimiento de los procesos metabólicos y la naturaleza de los mecanismos que nos permite producir y almacenar energía a nivel celular. Existen numerosos parámetros medibles que dan cuenta del modo en que nuestro cuerpo funciona, en particular, ante la demanda del ejercicio. Así tenemos la tasa cardíaca, gasto cardíaco, tensión arterial, VO2max, tasa de metabolismo basal, electromiografía, etc. Son numerosos los estudios que relacionan estos parámetros con el mundo del fitness y la salud en general, incluso el taijiquan [1]. Estos estudios arrojan luz sobre las incógnitas de cómo ejercitarnos mejor para obtener ciertos beneficios medibles, si bien el estado de la investigación en la actualidad dista mucho de ofrecer conclusiones definitivas. Por ejemplo, hay estudios [2] que indican que la práctica de la forma de taijiquan puede mejorar hasta un 20% la tasa de VO2max a lo largo de un año, si se practica a una intensidad superior al 50% de VO2max, si bien otros estudios sugieren que la intensidad no es relevante, sino la acumulación de actividad.
El aspecto aeróbico-anaeróbico no es frecuentemente discutido en círculos de taijiquan. Sin embargo, ambos metabolismos son cruciales para obtener rendimiento adecuado en actividades físicas. Por ejemplo, parece generalmente aceptado que el ejercicio aeróbico (es decir, de intensidad moderada por tiempos prolongados) mejora la resistencia actuando sobre el sistema cardio-respiratorio, mientras que el anaeróbico (es decir, de gran intensidad durante un tiempo breve) mejora la fuerza, velocidad y potencia, fomentando el desarrollo muscular [3].
En taijiquan hay un gran énfasis en obtener un estado de relajación activa (song, 鬆), donde toda tensión innecesaria debe desaparecer, y un equilibrio armónico ha de lograrse entre la musculatura agónica y antagónica. También es importante promover un eficiente intercambio de gases, para lo cual se dan instrucciones precisas sobre cómo respirar. Asimismo, para la correcta ejecución de aplicaciones marciales el cuerpo debe ser capaz de reclutar un gran cantidad de fibras musculares coordinadamente y de forma súbita para emitir fuerza (fajin, 發勁). No olvidemos que los músculos son los que producen el movimiento, lo cual no exime de la posibilidad de que sean asistidos por procesos sutiles dirigidos por una mente clara.
Parece lógico, por tanto, considerar ambos tipos de entrenamiento. El aeróbico parece más indicado a los fines de obtener relajación y resistencia, y el anaeróbico parece más adecuado a los fines de potencia y velocidad. A la luz de este conocimiento, es evidente que la práctica de la forma de mano vacía a velocidad lenta no es suficiente para entrenar a un luchador. Es necesario comprender, cuantitativamente, el rol de la intensidad del ejercicio en el desarrollo que buscamos en el entrenamiento. Pensamos que tal comprensión solo puede obtenerse mediante un adecuado estudio de los procesos metabólicos durante el ejercicio, un proceso eminentemente ingenieril.
Por otra parte, el conocimiento de la dinámica muscular nos revela que existen dos tipos de contracciones con movimiento: excéntricas (elongamiento muscular ejerciendo tensión, como al bajar una carga) y concéntricas (acortamiento muscular ejerciendo tensión, como al subir una carga). Los modernos estudios ofrecen un entendimiento a nivel celular de lo que ocurre en estas contracciones, si bien las excéntricas han sido menos estudiadas que las concéntricas [4], y por tanto, aún presenta incógnitas en cuanto a su funcionamiento. Sabemos que las contracción excéntricas permiten ejercer más fuerza que las concéntricas, y además necesitando menos activación voluntaria [5]. Sin embargo, se ha documentado que la mayor eficiencia mecánica se obtiene combinando ambas en el llamado ciclo de estiramiento-acortamiento, donde una contracción excéntrica precede a una concéntrica [6], un fenómeno que podría identificarse claramente con los movimientos circulares en taijiquan.
De hecho a la luz de estos y otros descubrimientos disponemos de nuevas técnicas de trabajo corporal. Así, Bob Cooley defiende una metodología de estiramiento basada en las contracciones excéntricas, en las que se fuerza la elongación del músculo al tiempo que este resiste [7]. Deportistas de élite se han acogido con éxito a su programa. Otro proponente activo de las contracciones excéntricas, y particularmente aplicadas al taijiquan, es Robert Chuckrow [8] que sostiene que, de hecho, la forma adecuada de producir fuerza (jin, 勁) en taijiquan es a través de contracciones excéntricas de los músculos antagonistas, en lugar de la contracción concéntrica de los agonistas. Es interesante comprobar como estos dos autores utilizan el conocimiento científico moderno para un mayor entendimiento de los fenómenos corporales y aplican ese conocimiento a la especialización y mejora de la práctica.
FUNCIONAR EN UN MUNDO IMPERFECTO
Si algo caracteriza a la ingeniería es su capacidad para llegar a soluciones aplicables, si bien no siempre óptimas. Ahí difiere radicalmente de la ciencia pura que se ocupa de obtener principios inalterables y leyes universales. Como se basa en un conocimiento parcial e imperfecto de la realidad, la ingeniería no es infalible. A veces, algún puente se cae, o un avión se estrella. No obstante, aplicándola con criterio podemos lograr grandes avances.
La ingeniería es, por tanto, eminentemente práctica. En esto no es diferente del taijiquan. El taijiquan como arte marcial debe cumplir una simple premisa: debe funcionar. Es este precisamente un punto de desencanto habitual entre los practicantes. Aún habiendo trabajado diligentemente sus métodos de ejercicio, a menudo durante extensos periodos de tiempo, encuentran que no pueden aplicarlo efectivamente en un enfrentamiento violento. Es aquí donde debemos nuevamente entender la naturaleza de los métodos de entrenamiento a nuestro alcance y los objetivos que buscamos en la práctica, para no caer en expectativas irreales. Forzosamente, será diferente el régimen de entrenamiento de un practicante preparando competiciones de full-contact, de otro que busque un método de desarrollo personal y evolución espiritual.
Un ejemplo de particular relevancia a nuestra era de cómo la ingeniería es capaz de sacar rendimiento de un mundo imperfecto es el transistor. El transistor es uno de los grandes inventos del siglo XX y hace posible que hoy dispongamos de ordenadores, teléfonos, televisores, y un largo etcétera de utensilios tecnológicos a bajo coste. No obstante, en esencia el transistor es un dispositivo enormemente complejo que sufre de comportamiento denominado "no lineal". Es decir, en general el transistor es un dispositivo que no responde proporcionalmente al estímulo de entrada. Tal comportamiento da lugar a efectos indeseados tales como distorsión, o retardo de fase. No obstante, mediante un profuso estudio de los materiales semiconductores, los ingenieros eléctricos son capaces de establecer una región de trabajo cuasi-lineal dentro del comportamiento del transistor. Es en esta región de trabajo donde operan los transistores que desarrollan tareas útiles tales como amplificación de señal.
El cuerpo humano, como ente biológico, es eminentemente no lineal. Su comportamiento es complejo y está sometido a múltiples condicionantes, químicos, térmicos, de presión, etc. En particular, en la práctica del taijiquan debemos entender qué significa estar en la "región de trabajo", por ejemplo, en relación al rango de movimiento de las articulaciones. Si forzamos la postura al límite de nuestra flexibilidad, la suavidad y continuidad del movimiento se verán afectadas por la distorsión de los sistemas no lineales de nuestra anatomía.
Es por tanto necesario aplicar un enfoque práctico y basado en el conocimiento y la experiencia para sacar el máximo partido a "nuestros transistores". Por una parte, el entrenamiento debe estar enfocado a mejorar la materia prima, "los transistores". Por otra parte, también debemos incluir componentes que eduquen al sistema a utilizar más eficientemente esos transistores, es decir, refinar la "región de trabajo", lo cual en taijiquan se traduce fundamentalmente en pulir la calidad de movimiento mediante el entrenamiento altamente repetitivo, hasta domesticar el cuerpo a nuestra intención. De nuevo, sería necesario establecer la proporción y secuencia de ambos tipos de entrenamiento para obtener resultados satisfactorios.
RESULTADOS FIABLES Y REPRODUCIBLES
La ingeniería se caracteriza por obtener resultados fiables y reproducibles. Se elaboran unos métodos que permiten alcanzar unos objetivos. No obstante, en cuanto a actividades físicas humanas, no parece fácil llegar a un consenso sobre cómo obtener determinados beneficios de forma sistemática. Por ejemplo, en este estudio [9] se han cotejado diferentes técnicas de estiramiento, para evaluar cual es la más efectiva. Incluso en un conjunto muy específico de estiramientos en experimentos controlados, los resultados no son concluyentes, siendo algunos métodos más eficaces que otros en ciertos individuos y para determinados músculos.
En el caso del taijiquan, estamos hablando de una disciplina polifacética, de gran profundidad de contenidos y diversas metodologías de acuerdo a distintos estilos, por lo que es aún más difícil llegar a conclusiones fiables sobre qué entrenar, cuánto y para qué. Este estudio debe continuar, y la aplicación de un enfoque ingenieril en ese estudio es clave para obtener conclusiones verificables.
No obstante, debemos ser cautos a la hora de reinterpretar la práctica. El avance de la ciencia es continuo y no es extraño encontrar que unas teorías contradicen a otras, o se vuelven obsoletas a la luz de nuevos descubrimientos. Siempre debemos partir del conocimiento de los maestros de antaño. Su legado no dependía de sofisticados utensilios de medida y aún así obtuvieron cimas del arte que hoy en día son difíciles de igualar. En particular, las míticas gestas de los grandes maestros de taijiquan demuestran que el todo es más que la suma de las partes. El uso del cuerpo de manera coordinada dirigido por una mente clara (yi,意) desafía a lo que parece posible. Es quizás aquí donde la ciencia moderna debe beber del enfoque holístico presente en taijiquan y otras disciplinas y filosofías orientales. Aún es deficiente nuestro entendimiento del papel de la mente sobre las actividades corporales, y no hay experimentos sistemáticos que describan el efecto de usar una determinada intención a la hora de medir el efecto de ejercicios físicos.
Por ejemplo, hay estudios [10] que revelan que ciertos individuos, al ejercitarse, no mejoran sus marcadores de rendimiento con respecto a otros compañeros con el mismo régimen. En particular, el VO2max, parámetro indicativo de la eficiencia de la absorción y uso del oxígeno por nuestro sistema cardio-respiratorio, no mejora en un 10% de los individuos sometidos a esfuerzo. Se ha argumentado que hay patrones genéticos que hacen que ciertos individuos no mejoren de forma física a pesar del entrenamiento. Sin embargo, en estos estudios no se tiene en consideración el aspecto intencional de la mente al realizar los ejercicios. ¿Sería posible hacer mejorar a estos individuos a través del refinamiento de su intención? Recordemos que la intención (yi, 意) es el aspecto principal que define las acciones en taijiquan, hasta el punto de que sin él no hay arte. En este sentido, el principio de "usar la mente (yi, 意) para dirigir la energía (qi, 氣)" podría dar una nueva perspectiva a toda una serie de experimentación inconsistente en la literatura científica.
CONCLUSIÓN
En este artículo hemos propuesto un acercamiento diferente al estudio del taijiquan. Para ello partimos de las características que han hecho de la ingeniería una disciplina crucial para el desarrollo de nuestra época. Es nuestro convencimiento que una aplicación sistemática y ordenada del conocimiento científico actual, aunada con un enfoque integrador de cuerpo y mente, nos llevarán a entender mejor las capacidades del taijiquan, y más importante aún, a acomodar su práctica con acierto a los diferentes objetivos de los practicantes.
REFERENCIAS
[1] “Taichichuan – State of the art in International Research” - Editor Y. Hong, Medicine and sports science. Vol 52, 2008. ISBN: 978-3-8055-8489-0.
[2] “Tai Chi exercise in improving cardiorespiratory capacity.” - E.W. Thornton, Medicine & sport science, 08
[3] Ejercicio anaeróbico - http://es.wikipedia.org/wiki/Ejercicio_anaer%C3%B3bico
[4] Muscle contraction - http://en.wikipedia.org/wiki/Muscle_contraction
[5] Bigland, B., and O. C. J. Lippold. “The relation between force, velocity and integrated electrical activity in human muscles”. J. Physiol. Lond. 123: 214-224, 1954.
[6] Komi, P. V. “Physiological and biomechanical correlates of muscle function: effects of muscle structure and stretch-shortening cycle on force and speed”. In: Exercise and Sport Sciences Reviews, 1984, vol. 12, p. 81-121.
[7] Bob Cooley - “The Genius of Flexibility: The Smart Way to Stretch and Strengthen Your Body”. Fireside, 2005. ISBN-13: 978-0743270878.
[8] Robert Chuckrow - “Tai Chi Dynamics: Principles of Natural Movement, Health & Self-Development”. YMAA Publication Center, 2008. ISBN-13: 978-1594391163.
[9] A. Robles, M. Vernetta, J. López, “Entrenamiento de la flexibilidad con el método Mattes. Definición, técnica y estudios experimentales ”. Lecturas, Educación Física y Deportes, Buenos Aires, 2008.
[10] Gina Kolata - “Why Some People Won't Be Fit Despite Exercise”, New York Times, 12 Feb 2002.
(Prohibida la reprodución total o parcial, sin autorización de 5taichi8)